jueves, 19 de septiembre de 2013

19 oct 2013


¿De qué sirve tu silencio?

la amnesia, 
el disfraz del gesto,
evitar decir,

el contacto;

Desviar potencialmente 
lo dicho 
con los ojos.
Bloquearme.

¿De qué sirve?

si en las palabras hay una guerra,
mástil del pasado,
derrumbe de un beso,
vestigios del destino.




América Zapata

martes, 27 de agosto de 2013

El alto supuesto

Compartimos
el ruido
del silencio.

Se escribió
la ausencia.

Heriste la mirada.
Se retractó
 el tiempo.
la  vena sucumbió
en mito.

El corazón  contrajo su
 bajo tambor.

La vibración
bombeó
invisible.

Te miré

y deserté.

América Zapata

sábado, 17 de agosto de 2013

Leerte Muerto

Es acariciar lo isócrono del aire
sin sentirlo.
La máscara,
 gotera de un poro debajo de otro
y otro.

Laberinto,
pendiente de tu oreja.
                                Leerme incrédula.
Silencio de cuatro tiempos
antes de comenzar a triturar el papel.

Leerte muerto es dejar que la migala
reviva en la espalda
y se pierda en el miedo absoluto

Corromper la gravedad del olvido
diseñarte en el eco del labio,
morder el abismo.

La lucha de la pertenencia y la soledad
la identidad y la sobria caricia del futuro
 permitirle a la experiencia arrugarse

Leerte muerto es querer, y desafiar
tu estrategia,
            está muerta.

Palpitar sola,
tocando tu pecho,
y de fondo el erótico latido.

El presente acribillado
en los porta retratos de la memoria.

Huir de tu memoria,
cortada de muñeca, de talón.

Leerte muerto es  ponerle
punto final a la primer ausencia.

  Condicionar al amor.

Es reír,
sobre un degollado,
deslizarse sobre
 el filo de la piel desangrada.

Leerte muerto es recordar sin vivirte
 Y saber que estás vivo.

Es esta maldita,
                        fugitiva forma
                                              de despedirme.
                                                   Detenerme antes de que muera
                                                                                   y leerme muerta.
 
15/08/2013
11:52 p.m.



América Zapata

domingo, 26 de mayo de 2013

nomada

Cae la Luna sin reloj
se vierte la noche
en la centella urbana,
el agua humedece
los tropos del silencio.

Mi verso escribe su aullido
deconstruye el sueño del cielo.


América Zapata

lunes, 18 de marzo de 2013

Silencio de ecos



Y bueno cómo te explico
que se requieren

más figuras retóricas,
para disfrazar lo explícito,
se requieren para decirte
 lo que casi llega al espíritu
-La ambigüedad no me satisface-
pero se queda dando vueltas
en las azucenas del cerebro.

No es fácil,
 el corazón  tiene pocos intérpretes:
a veces su interprete es como el aroma,
deja que sus secuelas
expiren la elocuencia del ser,
 sólo se huele;
la vista, en la cosmogonía
perfecta del complemento,
  un gesto -y ya, se hizo el universo-
el tacto -el tacto es de mis favoritos-
es como la consecuencia
de todos los demás sentidos.

Mis sentidos me hablan,
y yo quién sabe dónde me escondo.

A sí es, hoy mi deficiencia,
de decirte que te extraño,
ese extraño que no sale de lo profundo,
 se agarra de la primera letra
que escojan los dedos en el teclado
 y lo divulga (cual extraño)
tímido,
 temeroso de enfrentar la realidad
de las profundidades,
esas que se escriben solas ,
se leen entre líneas
y es más fácil decir
-te extraño-
 que decir todo aquello que lo originó.



América Zapata

martes, 15 de enero de 2013

El colibrí - Mediz Bolio

Los ojos se te van detrás de los pájaros bo-
nitos que cruzan volando tu camino.
Ves que cruzan volando tu camino co-
mo si fuera una gota de lluvia que refleja todos los colores.
es como una flecha pequeñita que atraviesa
temblando y resplandeciendo. ¿A dónde va por
el aire pájaro precioso?
Se te muere en la mano si lo atrapas y se
para sobre las flores sin mover un petálo.
El colibrí es un pajarillo misterioso que lle-
va por aquí y por allí los pensamientos de los
hombres. Si te desean un bien, él te trae el de-
seo, y si te desean un mal el también te lo atrae.
por eso, cuando lo miras volar cerca de ti, unas
veces sientes tranquilidad, como si te pusieran
una flor en el pecho y otras veces sientes una
inquietud qu ete punza como si te clavaran
el filo de una espina en el corazón.
Si alguna vez has visto hacer un sortilegio,
habrás visto al colibrí atado de una pata en el
hilo del hechicero.
Míralo pasar volando como una luz que ar-
de en la luz, y piensa que él tomará tu deseo y
lo llevará a los otros, y luego vendrá a ti desde
las almas de los demás.
No lo toques si revuela alrededor de tu ca-
veza; pero defiéndete con pensar bien y con de-
sear cosas buenas para todos.
El colibrí es el dardo que viene de las ma-
nos que no se ven, y relumba en la luz, como
las miradas de los que desean en la obscuridad.
Por algo pasa sobre tu camino. Puede ser
por mal o puede ser por bien. Tu corazón debe
saberlo.

                  

Fragmento "La Tierra del Faisán y del Venado"                  Antonio Mediz Bolio



Escuchar


      
   Adoro a las personas que saben escuchar, ellas penetran los rincones, o dejan escapar las máscaras suntuarias -verdaderamente recrean el acto- pocas veces prefieren destapar sus cilindros internos y de ser así, saben, que todos somos un espejo en algún momento de nuestra vida, así que comparten lo de adentro. Los recuerdos se convierten en imágenes; son artistas que empiezan a usar su pincel con la dicha de tener el personaje enfrente -relatando su historia- Yo veo como se transportan al humor de otros zapatos, se postran, sienten el zapato, extraen las moralejas de vida,  entienden porque sudan o están secos los pies, saben quitarse de dogmas, y darle la importancia que merece -se quedan con la historia desnuda- son como un eco que escribe la vida de otra persona, en veces, se convierten en traductores. Pero siempre dudan de lo que creen saber, le dan el privilegio de la duda, son intuitivos, he llegado a la conclusión que por eso no se toman nada personal -son como un colibrí se alimentan del polen sin marchitar la flor -al contrario- fertilizan la tierra - y bueno la mejor parte de una persona que sabe escuchar, es sobre todo que no hace daño con lo que recolecta, porque recolecta enseñanzas -no poder- .