(...) todo el hueco del cielo,
toda la cavidad de la hermosura
no bastaría para contenerte,
y aunque el hombre callara y este mundo se hundiera
oh majestad, tú nunca,
tú nunca cesarías de estar en todas partes... (al silencio) Gonzálo Rojas
el limbo retornará a su mito
si desde la ofrenda de mi boca
el silencio de mi eco, retumba en
los trinos internos,
para alimentar el espíritu del recuerdo
el poder de dar y nutrir.
Lo encontré,
se desliza como
cincel en hielo,
apnea de papel en blanco,
¡aquel observador del espacio!
Su cuerpo,
un arco
con directrices imágenes
para plasmar sensaciones,
torbellino de latido,
exclama amorfo
para identidad.
Destino cualquiera.
Concentración de Dios,
no hay quién lo detenga
y detrás de aquella cereza,
el lápiz dinamitando,
dibuja,
el enigma melodioso.
Deletreo lo esencial
de lo incipiente.
Lo miro proseguir,
más acaso otra imagen aparezca,
cómo si fuera el ultimo empujón
para hacer girar al mundo
ante huellas inicuas.
Mi cuerpo se eriza.
Porque lo sabe,
persisten las grietas en su irónica vida,
en lo cíclico de lo llano con fondo
deformando lo formado.
Busca él, una huella sin fin.
Sacar el filo aséptico,
el grafo,
el pulso,
continúa no sabe cómo,
ni de donde nace
¿parálisis?
olvidado.
Se sumerge en sus
afonías
para aclarar el espejo,
o simplemente crear.
El lápiz y su desliz,
saborean la delicia de entender
lo que se puede idear para subsistir,
él busca decir.
Aquel trozo de madera,
inquiere en su simple existencia,
la simpleza maravilla,
como pampas cerúleas.
¿Qué sé yo?
Dibuja en la marchita existencia
de notar que nadie
admira el contorno de lo real
para volver a girar
Es dueño de la continuación.
¿Lo sabe?
¿lo habrá?
Mi enigma.
Miro aquel lápiz
Y sus contornos que me hechizan
Espero.
Un próximo encuentro
con mis hojas blancas,
la nada,
lo formable,
Lo infinito de la magia
de estar y poder sentir.
Lo encontré,
quizás decida continuar,
charlar,
ser trasparente,
su medio;
mi fe.
Hace que respire.
Creo y serás
un aspersor de tiempo
y yo seguiré siendo un cuaderno
de dibujo
un simple narrador
tatuado de vida,
en la espera de tu próximo encuentro.
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Para aquellos que vibran creando,
dibujan, escriben, todo lo que sea creeaar!!
todooooooooo...
sin ellos el mundo no sabría como decir todo lo que siente...
Aveces prefieres leer poesía que escribirla y admiras cada verso, cada imágen,
pocos acaparan la atención para dejar momentaneamente estacionada tu musa y admirar la de otros, o simplemente divaga, flota por lugares extraños.
Este poema se lo dedico a las composiciones de Humberto Garza, sobre todo al
poema Extraterrestre. Ya que des pués de haber leído varios poetas esta fue la última composición en mi fracción de tiempo que me incitó a empezar a escribir acerca de la ausencia de mi pluma.
suspira en la intensidad del calor
por subsistir de uno y de otro
¡g o l p e a el eco de los muros!,
e
s
p
i
r
a
l epilogo,
de introito destino;
identidad que vuelca
cual decisión sensorial.
¿Serás?
Espíritu FEROZ,
de antónimos recuerdos.
No lo creo.
pues quien te siente,
te alaba,
respeta,
te entiende.
habita el fulgor
para sobrellevarte
sentir sólo el simple sitio que evocas.
Titán de sol por olvido de Zeus.
¿Acaso el ultimo intento de Pandora,
para atraer a la primavera?,
quizás, no lo sé.
Conceptual distinto.
Yo sólo siento,
para estar cerca de ti,
charlar con lo natural,
reír con tu lenguaje,
unir el rompecabezas.
¡Vuelo! con este frío matutino,
que enciende a mi curiosa piel,
encarna,
¡destila vida!.
Aún en el estertor,
de tildes azules.
Vuelo mientras vive,
para sonreír juntos.
América Zapata
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Me encantan las mañanas frías y poder sentir
como se entumen mis dedos,
la diferencia del calor del pecho,
las bufandas, lo delicioso del café y las bebidas calientes,
aveces el tabaco y su sedante nicotina.
Es la naturaleza el único hecho irrefutable,
que no me provoca disgusto.