domingo, 26 de mayo de 2013

nomada

Cae la Luna sin reloj
se vierte la noche
en la centella urbana,
el agua humedece
los tropos del silencio.

Mi verso escribe su aullido
deconstruye el sueño del cielo.


América Zapata

lunes, 18 de marzo de 2013

Silencio de ecos



Y bueno cómo te explico
que se requieren

más figuras retóricas,
para disfrazar lo explícito,
se requieren para decirte
 lo que casi llega al espíritu
-La ambigüedad no me satisface-
pero se queda dando vueltas
en las azucenas del cerebro.

No es fácil,
 el corazón  tiene pocos intérpretes:
a veces su interprete es como el aroma,
deja que sus secuelas
expiren la elocuencia del ser,
 sólo se huele;
la vista, en la cosmogonía
perfecta del complemento,
  un gesto -y ya, se hizo el universo-
el tacto -el tacto es de mis favoritos-
es como la consecuencia
de todos los demás sentidos.

Mis sentidos me hablan,
y yo quién sabe dónde me escondo.

A sí es, hoy mi deficiencia,
de decirte que te extraño,
ese extraño que no sale de lo profundo,
 se agarra de la primera letra
que escojan los dedos en el teclado
 y lo divulga (cual extraño)
tímido,
 temeroso de enfrentar la realidad
de las profundidades,
esas que se escriben solas ,
se leen entre líneas
y es más fácil decir
-te extraño-
 que decir todo aquello que lo originó.



América Zapata

martes, 15 de enero de 2013

El colibrí - Mediz Bolio

Los ojos se te van detrás de los pájaros bo-
nitos que cruzan volando tu camino.
Ves que cruzan volando tu camino co-
mo si fuera una gota de lluvia que refleja todos los colores.
es como una flecha pequeñita que atraviesa
temblando y resplandeciendo. ¿A dónde va por
el aire pájaro precioso?
Se te muere en la mano si lo atrapas y se
para sobre las flores sin mover un petálo.
El colibrí es un pajarillo misterioso que lle-
va por aquí y por allí los pensamientos de los
hombres. Si te desean un bien, él te trae el de-
seo, y si te desean un mal el también te lo atrae.
por eso, cuando lo miras volar cerca de ti, unas
veces sientes tranquilidad, como si te pusieran
una flor en el pecho y otras veces sientes una
inquietud qu ete punza como si te clavaran
el filo de una espina en el corazón.
Si alguna vez has visto hacer un sortilegio,
habrás visto al colibrí atado de una pata en el
hilo del hechicero.
Míralo pasar volando como una luz que ar-
de en la luz, y piensa que él tomará tu deseo y
lo llevará a los otros, y luego vendrá a ti desde
las almas de los demás.
No lo toques si revuela alrededor de tu ca-
veza; pero defiéndete con pensar bien y con de-
sear cosas buenas para todos.
El colibrí es el dardo que viene de las ma-
nos que no se ven, y relumba en la luz, como
las miradas de los que desean en la obscuridad.
Por algo pasa sobre tu camino. Puede ser
por mal o puede ser por bien. Tu corazón debe
saberlo.

                  

Fragmento "La Tierra del Faisán y del Venado"                  Antonio Mediz Bolio



Escuchar


      
   Adoro a las personas que saben escuchar, ellas penetran los rincones, o dejan escapar las máscaras suntuarias -verdaderamente recrean el acto- pocas veces prefieren destapar sus cilindros internos y de ser así, saben, que todos somos un espejo en algún momento de nuestra vida, así que comparten lo de adentro. Los recuerdos se convierten en imágenes; son artistas que empiezan a usar su pincel con la dicha de tener el personaje enfrente -relatando su historia- Yo veo como se transportan al humor de otros zapatos, se postran, sienten el zapato, extraen las moralejas de vida,  entienden porque sudan o están secos los pies, saben quitarse de dogmas, y darle la importancia que merece -se quedan con la historia desnuda- son como un eco que escribe la vida de otra persona, en veces, se convierten en traductores. Pero siempre dudan de lo que creen saber, le dan el privilegio de la duda, son intuitivos, he llegado a la conclusión que por eso no se toman nada personal -son como un colibrí se alimentan del polen sin marchitar la flor -al contrario- fertilizan la tierra - y bueno la mejor parte de una persona que sabe escuchar, es sobre todo que no hace daño con lo que recolecta, porque recolecta enseñanzas -no poder- .

jueves, 29 de noviembre de 2012

Monólogos azules

I
Se perdió el azul de tu cuerpo
se desvaneció
de mis ojos el velo de tu
tardío silencio
se hizo de carne
le quitaste lo infinito...

II
se alejó eso que llamas vivir
un frío tuetano de criptónita
-el placer de tus huesos
 en el Plan perfecto del acto-
y no te das cuenta que te hiela
que trasciende al eco del vacío
como gota de sangre, en los vestidos verdes
del suelo
y se queda varado en ese juego
-Así, sin chiste, hueco-

III
El alma en arrepentimiento de
ser, la puerta entre el espíritu y el cuerpo;
de vivir la confusión, de escuchar los pensamientos
castrantes de sistemas y otras voces que no
son ni del cuerpo, ni del espíritu.

IV
 Fluye el alma, cuando hace el amor
fluye cuando se arma el rompecabezas
se calla cuando se desgasta por el ruido
de lo que el humano ignora
no sabe quién es..

V
Él, ella, se confunden
por no traspasar la piel
se olvidan de saber
y el alma es la única que vive el predicamento
aún conozca ella, el alma
eso que no entendemos.


América Zapata

sábado, 22 de septiembre de 2012

Gruñon



Un gruñón escondido debajo de mi escritorio
me muerde los pies cuando los estiro;

los pies que festeja cada vez
que queremos sacarle un verso a la calle;

el gruñón que se para en dos patas
y se hecha para que le rasque la pansa

el confidente de mi madre,
guardián de mi cama,
el espanta miedos,
despertador  y compadre de mi padre,
el zorrito,
aullido, festejo de mi hermana,
acompañante de desayuno de mi hermano,
el antisocial.

Libre como un torbellino en las horas del pasto
leal a la voz y al viento,
al sol y al sueño.

el maestro de la calle,
el rey de los french poodle
toby.



América Zapata

Nube de rizos


Desbordan  millones de segundos,
una ráfaga, uno tras otro,
 tú absorbiendo mi mente
haciendo nudos en la garganta.

El tiempo empaña los ojos
el silencio es eco
y tu genio
Ya no me gruñe ;

¿Qué va hacer el pasto
sin la danza del espiral de la vida
en honor al paseo?

El rayo veloz corriendo en círculos

¿Quién le hacía esa danza?

la nube de rizos
festejando la libertad de ser.

El piso sin tus uñas,
tu amor incontrolable
el malabarismo se ha callado,
ya no hay verso en dos patas;
ni guardián contra el miedo,
tu carácter solitario, exclusivo, distinto
hasta tu sueño eterno cuidando mi puerta

Tu compañía intuitiva.
Tus sentidos receptivos.

No hay poema , ni letra,
la acción penetra,
la pertenencia se ficcionaliza,
la muerte me lo recuerda
 y lloro y te extraño.

 A toby. El guardián de mi casa.


América Zapata