domingo, 20 de noviembre de 2011

Ceremonia del silencio



Coloco mis ojos en una
vasija de barro
para filtrar la tristeza

mis oídos
en los
silbidos del aire

mi boca
dirige sus ríos
a los acuíferos del mundo
  
mis manos
se armonizan
con los latidos del sol


respiro el incienso de mis antepasados
y recojo la sabiduría 
que baña mi cuerpo

caen los pensamientos
en su fase lunar

mi cuerpo es el himno de esta
ceremonia 
permito al ser
 estar y reconocer
su templo

Que soy  de tierra,
de agua,
de árbol ,
de sol

y la luna
limpia mi canto.




América Zapata




A veces creo que este coliseo es una majestuosa pradera sin muros,
ni cárceles, sólo ilusiones de acertijos, misterios del aprendiz aje,
donde habitan algunos gigantes, o troles humanos que no han dejado
de ser animales.


Algún cofrecito de tréboles y senderos inexplicables, se manifiestan para llevarte al mismo sitio,
ese donde se ama y te construyes a ti mismo.






América Zapata

miércoles, 26 de octubre de 2011

Céfiro de carmín



Si mis besos 
fueran céfiros, 
elegirían tus labios.

Acariciarían tu parpado
deslizándose
en las pestañas
que arropan tus verbos.

Jugarían a ser malabarista
con tus navajas de nieve.

Así, si el viento no los enjaula
dejaré de escuchar
el goteo de tu risa.


La ausencia no es
el diagnóstico de tu lejanía
es la memoria en la punta de mi lengua

Lo único que tengo
ahora es el deseo, las letras, 
que bailan con  la sonrisa  
presente  

Y ese día al estertor de la tarde
bañada de fuego,
que palpitó toda la noche.



América Zapata

Aterrizaje forzoso


Alguna intención
de un buzo enigmático
me envolvió en sus brazos
y me arrulló.

Desperté estrellada
en el vidrio frontal de su muro.

Ahora intento recordar
la historia a temporal
los misterios del destino,
 su desapego,
el milagro de sentarme de cuclillas
frente a la nostalgia
y regalarle una sonrisa.

Predije un hechizo fortuito
pero se quebró antes de abrir el libro.

Perdón si no me gusta tejer,
ni encender la hoguera
después de ir tras las huellas
de algún marinero.

De ser así voltearía al arrecife
 me colgaría una
y otra vez de la primera raíz
que me derogue ,
antes de convertirme en el precipicio.

Y no es que no me guste el filo de la proa,
ni decirte que te quiero.

Lo que pasa es que esta vez
el pensamiento
tuvo que hacer,
 un aterrizaje forzoso.





América Zapata



Nació el 17 de agosto del 2011
dedicado a esos sentimientos que nacen de vez en cuando, la vez que el apego te pone aprueba, aquellas situaciones en donde sabes que lo escrito es predecible y aún así le buscas lo misterioso, lo verdadero, lo intangible, pero una vez más la realidad supera la ficción y lo escrito gira como carrusel. No es que no exista, es que no era el momento.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Las Horas






Se dejan caer
mientras los sitios emergen;
cuando se desnuda la piel
y los huesos.

Como cerillo
en el cono, vacío del silencio,
prendiendo las mechas
de colas de cometas, 
pájaros en cortejo milenario.

Se recolectan como si fueran
partículas que dan luz a la luz
para  liberarlas
en la inmensidad del espacio.

Se acompañan como grillo
en las orquestas de la noche
como stratus en la trompeta del viento

como cajón de baúl imaginario
con filtro ante el dolor

Se abrazan como se recoge
el perfil de una carcajada,
para que lo inhóspito
te sorprenda y te deje sin habla.

Se usan como sillas 
para disfrutar del espectáculo 
que gravita.

y no se cuentan 
                y quizas se olvidan.


América Zapata

miércoles, 31 de agosto de 2011

Tu sonrisa



Silencio
navegante
del velero
de tus labios
agitas
las penínsulas
del reloj
y las dibujas
en las periferias 

de mis ojos.

sin darte cuenta
mi ritmo cardíaco
se convirtió en
el mar que se desvanece
en tus quillas.


Navegante de
olas de café.



América Zapata

miércoles, 24 de agosto de 2011

Sonido de tapa de baúl

El Apartado postal que llenó mi buzón y le dio identidad, se fue cuando decidiste ya no mandar cartas, quizás el refugio del papel ya no está en la entrepierna del alma, o el juego que saboreamos ayer, tampoco en la mira de mi reloj. Hemos pasado juntos la mitad del sol y ahora sólo quiero retornar a mi pasado para mirar esa fría y nostálgica risa de un verano taciturno y místico.

Ayer por la noche me acordé de ti como quien espera el hechizo de un cometa en la textura del techo de su cuarto. La nostalgia de la adolescencia y el mitote de la pubertad resultan a hora mi verdad arrojada.

Mañana iré al doctor con los síntomas escritos en mi espalda y en mis pies, mañana reconozco al espejo y me convierto en doctor.

Quizás los recuerdos decidieron callar, eso de escuchar caer la tapa del baúl después de no querer cerrarla. El tiempo a veces escribe sobre lo escrito.

Cuando éramos uno mismo disgregaba todo y me desprendía del otro lado, aquel que me hacía partir en dos, ahora lo reconozco, aprendí ser yo misma, sin que los otros lugares me partieran, ni esperarte, ni dejar que lo resolvieras.

Pero sin más azúcar en el almacén de esta cocina, llena de especies, la fruta en la vasija, el arroz a fuego bajo, yo mordiéndome los labios. Te digo que aún así la experiencia grita como cenzontle en la selva sabia,  interna cuando la escucho.

Entonces quizás lo entiendas, pero sabes, sí, a pesar de tu ausencia yo sigo siendo aquella reja de anémonas y guardo tesoros, por lo tanto se reserva sólo un espacio, ese que  no es de nadie, ni mío, se reserva en una sonrisa.


América Zapata

(Escritos guardados de hace tiempo, primer texto de esta naturaleza mía y que publico aquí)