viernes, 9 de noviembre de 2018

La renovación del Águila

Las plumas se cambian
después de cada muerte.
 
Se quitan del poro 
arrancando las raíces podridas.

Las lágrimas 
limpian la basura del
riachuelo;
son pájaros que emigran 
para hacer del recuerdo, 
alquimia.

Abrazamos 
el estanque cósmico 
de nuestros ojos. 

Nos entrelazamos en 
el in-temporal. 

Nos miramos rotos 
para pulir la grieta 
de nuestra ruptura. 


Entonces la muerte
tiene sentido.
América Zapata

________
Para mi profe Villegas, el día que moriste, me quedé con todo eso que no hice, el prólogo de mi libro, recuerdo que tú lo ibas hacer, el seguirte mandando poemas, el agradecerte tanto. Tan rápido lo fue todo. Te mando todas las palabras que no pude decirte y espero todas las palabras que supe pedir.
Con todo mi cariño, y en esta renovación. Te mando mi rezo como un poema.


América Zapata

La causa.

El amor trae consigo
la renovación,
el hallazgo.

La destrucción

Un cuerpo entero
cae sobre la luna nueva
del desafío.

Adentro en la copa
de la noche,
donde
el líquido de la sombra
rompe en llanto.

Aparecemos desnudos
aceptando
que lo único que funciona
es el principio
de todo destino.

 Hallarse
y saberse vivo.

Entendí que
la unión de dos,
resuelve la unidad
de los factores.

Que encontrarte
tenía una única
causa.

                      El amor.


América Zapata

El destino es un gran telar que te topa con las personas indicadas para que regreses a ti. En veces no necesitas saberlo, o no necesitan estar juntos, pero entiendes que la correspondencia, o el amor te lleva a despertarlo, a despertar. Agarrate de toda esa fuerza que el amor hace en ti. Y detona toda esa magia para hacer del telar de tu vida, una experiencia única.

Que nadie es para siempre. Sólo tu existencia.

sábado, 24 de junio de 2017

Me gusta quererte


No siempre, ni en un tiempo 
determinado.
De pronto a las 5 de la mañana, 
te siento 
o en las tardes
mientras salgo del trabajo.

Charlas conmigo 
sin darte cuenta.

Me gustas más

Ahora en la treintava guerra mundial
dentro de este mundo corpóreo
que tiene dos nombres 
y apellidos.

después de las guerras,
después de desafiarnos, 
     "conocemos
      más el ahora".

- La distancia esencia, 
el acercamiento tiempo-

Me declaro humana de quererte.

 leo tus ojos,
cuando el alma 
me diagnostica suerte,
y el espíritu se reconoce en otro.

Elevo, la bomba nuclear 
de las endorfinas,
la euforia de alegrar 
todo acto, 
la observación intacta 
del detalle,
y estallar en mis aterrrizajes,
los repentinos momentos,
donde conozco la tierra y el agua.
en las partes precisas de tu cuerpo
que pocas veces veo. 

Junto con todos mis pensamientos,
en los que te absuelvo, 
de mi, del mundo.

Sólo apareces en el
indistinto tiraje de fotografías.

Vernos en dos líneas de la mano
distintos, vivirte.

Así de pronto, puedo dejarnos
libres, y regresar cuando estoy contigo.

América Zapata

miércoles, 14 de junio de 2017

El 0 a la derecha del dos

(Escuche antes de iniciar el poema,
y para acompañar la lectura )


Te conocí
cuando la anti-gravedad
se hacía tiempo.

Los veintes tenían
 solo el cero de más

en donde
-todo inicia y nada se va-

el perene romanticismo...

 -si hubiera sabido como el ismo
lo mata, me hubiera hecho
existencialista-

recuerdo
las mejillas sonrojadas,
mi abdomen casi plano;

cuando sabía unir
la memoria
con la imaginación
y la piel se minaba.

-Ahora soy una experta,
en sabotear la fantasía,
lo bueno es que la imaginación
continua-

Recuerdo el nerviosismo,

 -la taquicardia-

me estremecía mis rodillas,
esa inclinación de la caída ilícita.

Estoy segura que ni lo notaste.

El Lugar común de todos los poemas.

-los únicos que no saben de común,
son 
uno: los huesos, y dos: la vergüenza-

Esa exploración de conocer
la rítmica de los latidos.

el raite de las mañanas,
el café con el estómago vacío,
el cigarro,
la película en tu casa,
 ya no recuerdo cual era...

¿Te acuerdas?

la tocada con tus amigos,

un par de cervezas en el cine
y un libro dañado que aún
no entrego.

Los besos a la salida del baño, 
cerca de la taquilla,
en la calle empinada,
en los semáforos.

Donde tus ojos nada tenían que ver
con el café de la taza,
sino con el brillo de mi sonrisa.

Recuerdo que te lo llevaste todo
a excepción de la ilustración que exigí,
y me la regalaste
después de dos
semanas sin verte.

La metí en el mapamundi, 
como cuando el azar
mide la templanza.

Y es que tienes esa 
forma de hacer sentir 
la caída libre.

Ahora pensamos en la economía,
en la autodeterminación.
en la negociación.

-Somos menos románticos,
más realistas-

Me hice del delito y pocas veces
vivo como cuando los 20,
escribo menos y
ya dejé el café.

Tú divorciado, más observador, 
medido, acostumbrado,
reparando las arterias rotas,
en otras piernas,
o a tu manera.

Me faltó tiempo.
Me adelanté.
Te besé.

Sin asegurarme
lo que fui.
Sin saber si cambiaste.

Quisiera intercambiarte
la incertidumbre
por la amistad.

Pero a pesar de todo 
 esta vez, tengo
la capacidad de despedirme
la fidelidad propia.

¡vaya, ya sé cómo
 no dejarte todo!

que te conozco, 
la distancia no sólo tiene 
kilómetros, 
también razones.

ya lo sé... aún tenga
ese sentimiento 
de sentir
que te encontré
como cuando te fuiste.


América Zapata

miércoles, 26 de agosto de 2015

La angustia de la gotera



26 de agosto
23:21
  

Antes de explicar cualquier suspiro, el silencio, era  -la gotera del tejaban-.  Trasmina las paredes y hiere los techos. 
A gotas se escuchaba la conciencia, un gesto de la madera húmeda, entre el cemento del techo. Los ojos intermitentes como la tibia luz que apenas se percibe en la madrugada -No se ve pero se sabe que es de madrugada- se siente como el sol se mezcla con el azul profundo del casi negro cielo. Ellos los ojos, querían fugarse de sí mismos, y en sus párpados la parvada del dolor apretaba las pestañas, nadie tenía la explicación de aquella cabeza. Pero la cabeza tenía mayores tristezas que resolver. Tan sólo la gotera ya había llenado la habitación de su mente. Con lo fuerte que son las descargas del corazón, cuando uno está triste, electrocutan la superficie, hasta los bellos de la piel.  Entonces caen desesperadas las huellas del cuerpo, como si fueran pisadas de otros rumbos, de otras manos, las pisadas recorren las calles de los nervios, como escalofríos. Y es que nadie quisiera explicar, quizás la cama pueda acobijar aquel cuerpo. Quizás el quizás se explique así mismo, con su hubiera implícito. Sea redundante para entender lo que no necesita explicación. Son tórridas las clausuras, tórridas, tórridas, como el torrente que no explica su historia pero se derrama, se fuga. Se corre. 

El adiós es un prófugo que se esconde en el tejaban, para abrir la medicina de la herida, hacer del olvido un maestro, inundar los oídos del desafío, electrocutar el presente, recuperar la altura. Y permitirle callar al silencio, cualquier explicación.


América Zapata

( Disfrutese con esta canción) 



(Dicho escrito es un ejercicio para contar de forma distinta con recursos de lugares comunes, un tema común)

sábado, 11 de julio de 2015

Embriagada de sueño




La intermitente de las sombras
son anzuelos de
las bancas del parque

la templanza, recoge heridas, 
para hacerlas sábanas y
proteger del frío a los
dormidos

-recuas perdidas
mudos de las impotencias
fóbicas.-

Los locos somos tan sólo
los ritos del  imaginario

Tras dibujar la urbana estela del ayer
la oscuridad tiñe
por momentos
la luz

prende
La causalidad,

-Descorche del tiempo-

Ya  la nocturna contó
con malicia las cucarachas
que comen las sobras del olvido.

Miles de transeúntes hieren las flechas
de las estrellas
y dormitan en sus mentes
mientras que mis hienas del descanso
trotan hacia ellos envidiosas.

absorben con
sus ojos cerrados,
al mundo:

imparable latido

Esta impotencia de no dormir

De contemplar la
epopeya soliloquia,
monólogo fiero,
 para atormentar las
cloacas de los oídos
descompuestos 
que no tienen
fondo.

A sí se encienden
los cigarros de la soledad,

Esta inverosímil
forma
de sacarle a la realidad
la lirica del insomnio.

y delirar bajo la bóveda celeste.



América Zapata